Carlos Fara: “Creo que nos encaminamos a un escenario donde la opción electoral se definirá en términos del menos malo”

A un año de las elecciones generales de 2019, y sin la oferta electoral definida, ¿qué pueden decirnos hoy las encuestas? Expectativas, proyecciones y danza de nombres que configuran un escenario en los que múltiples reflejos de 2015 se hibridan con nuevos interrogantes.

Para conocer algunas respuestas y pensar nuevas preguntas Comunicación Pública entrevistó a los consultores más relevantes de la Argentina quienes reflexionan sobre los resultados de sus últimos estudios y encuestas.

En esta cuarta entrega dialogamos con el Licenciado Carlos Fara, Presidente de la consultora Carlos Fara & Asociados y especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno, ex presidente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos y de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos y autor de ¿Cómo ser un consultor político?

A un año de las elecciones y sin la oferta de candidatos definida, ¿qué considerás que puede realmente medirse hoy en términos electorales?

Creo que aún no se puede aseverar nada porque estamos frente a un escenario muy volátil por la situación económica, con un gobierno que hasta inicios de este año parecía tener 2019 asegurado, y ahora no se sabe nada.

En segundo lugar, porque la propia situación económica hace que la gente tenga la cabeza en otra parte así que le estamos preguntando sobre un tema en el que la gente no está pensando, ni tiene intención de pensar, sumado al hecho de que el cuadro de candidaturas puede ser muy amplio, sobre todo del lado del peronismo federal, así que efectivamente todo es relativo.

Frente a eso yo particularmente vengo insistiendo en que más allá de las mediciones hay que prestarle más atención a lo cualitativo, y tomar con pinzas todo lo cuantitativo, porque estamos lejos, la gente no está pensando en eso, con lo cual hoy me dice una cosa y mañana puede decirme otra, y porque siempre existe alguna posibilidad de que el gobierno mejore en algo la expectativa económica lo que puede modificar mucho el panorama. Entiendo que los números son una fotografía de hoy, y nada más.

¿Y en términos cualitativos cómo describís el escenario?  

Veo un escenario de mucha angustia por el tema económico, aunque no veo bronca al estilo que se vayan todos. En esa línea creo que nos encaminamos a un escenario donde la opción electoral se definirá en términos del menos malo, y no de lo que a uno le gusta, lo que o es un punto central porque relativiza las opciones por los nombres, al menos entre los que aparecen hasta ahora, con la gente muy preocupada por lo económico, y muy confusa respecto a cuáles son las opciones.

En ese sentido hoy veo un escenario abierto, para nada claro ni definitorio, que creo será de tres. No veo unificación peronista, y sobre cuánto podrá remar esa tercera opción peronista también creo hay que esperar.

¿En ese escenario abierto cuáles te parece serán los temas o ejes por los que transitará la discusión en la campaña?

Creo que salvo que alguna de las tres vertientes tenga alguna cosa muy clara para decir sobre alguna de las temáticas principales como la seguridad, o el tema económico fundamentalmente, es muy probable que las preocupaciones de la gente no se conviertan en temas de la competencia electoral, y que la discusión sea entre este presente y el pasado, pero donde lo concreto será muy relativo.

Cuestiones importantes como la seguridad, donde el gobierno creo tiene un hándicap con el tema lucha contra el narcotráfico, han quedado relativizadas por el tema económico que es el tema central. En ese eje el gobierno lo que tiene para decir es poco; y aunque Cristina está tratando a través de Kicillof de cambiar un poco el discurso, imprimiéndole rasgos más moderados, el recuerdo del desempeño económico de su último gobierno es muy difícil de cambiar en la percepción general, más allá de aquellos que dicen: yo de última con Cristina estaba mejor.

Respecto al tema corrupción, en tanto, creo que es un punto que no le resta votos a Cristina, y que es un hándicap para el propio público de Macri, porque allí la percepción es que se están destapando ollas, que la justicia se está moviendo, e independientemente de que el gobierno no es la justicia me parece que eso es hándicap para el gobierno, y hasta para cierto desencantado con Macri, que puede decir: “no me gusta lo que está haciendo pero no quiero que vuelva Cristina”. Aunque no creo que sea un gran tema, son hándicaps para determinados segmentos solamente.

¿Entonces, sin temas a qué debate nos encaminamos?

Creo que el gobierno está haciendo una apuesta a polarizar relativamente, porque quedar atrapado en una polarización excesiva puede implicar quedar deslucido en la primera vuelta, aun cuando eso le permita ganar el ballotage.

La apuesta es: “puede ser que no te guste…pero no te va a quedar otra”, como que esta etapa merece un crédito, porque si no ¿quién va a venir? Por eso también hasta que el peronismo federal salga con una cosa más clara, de algún equipo económico que genere algo de entusiasmo también va a costar que se instale como una opción con posibilidades concretas.

Como te decía antes, lo que visualizo es una elección probablemente por descarte, que hoy por hoy pinta va a definirse en una segunda vuelta donde creo tendremos este presente con alguna posibilidad de rectificación, o el pasado que ya conocemos, salvo que pienses que Cristina, o el kirchnerismo, pueden ser distintos en el futuro.

¿En un escenario general de desencanto con el sistema ese aplanamiento del debate no implica riesgos?

Obviamente todo esto es un riego, por eso siempre está sobre la mesa la posibilidad de surgimiento de un outsider, que yo creo que en esta etapa no pasará, o de algún tapado, que sí creo tiene alguna posibilidad, sobre todo en el peronismo federal, porque lo de Cristina y lo de Cambiemos está más jugado. También puede ser que aparezca una cuarta opción, Olmedo, o algo por el estilo, sin esperanza, ni expectativa de ganar, que aparezca como un cuarto actor en porcentaje, pero que llame la atención.

El desencanto con el sistema, por otra parte, es algo que se está manifestando en todos lados, la opción de Bolsonaro es una opción crítica con el establishment político, la de López Obrador también, lo mismo está sucediendo en España, en Francia, en Alemania, en Suecia, en Estados Unidos. Mal de muchos consuelo de tontos, pero es un fenómeno global, frente al que en el escenario local no soy tremendista, ya que una recuperación económica eventualmente puede mejorar la perspectiva. No creo en las perspectivas apocalípticas.

 

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