Diego Reynoso, director de ESPOP: “El gran interrogante es sí es posible que la oposición se coordine electoralmente”.

A un año de las elecciones generales de 2019, y sin la oferta electoral definida, ¿qué pueden decirnos hoy las encuestas? Expectativas, proyecciones y danza de nombres que configuran un escenario en los que múltiples reflejos de 2015 se hibridan con nuevos interrogantes.

Para conocer algunas respuestas y pensar nuevas preguntas Comunicación Pública entrevistó a los consultores más relevantes de la Argentina quienes reflexionan sobre los resultados de sus últimos estudios y encuestas.

En esta segunda entrega el Licenciado Diego Reynoso, director de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de la Universidad de San Andrés dialogó con CP sobre los resultados de su último sondeo, realizado entre el 24 de septiembre y el 5 de octubre pasado.

A un año de la elección y sin la oferta de candidatos definida, ¿qué puede medirse realmente en términos electorales?

Nuestros informes en términos de intención de voto dan cuenta del voto genérico, una modalidad que en Estados Unidos se usa mucho, y que allí implica preguntar inicialmente por Republicanos o Demócratas, y no por candidatos. Luego, a medida que se van conociendo los candidatos, se cruza esa información para ver cuánto es voto partidario y cuánto por candidato.

En Argentina podemos hacer una aproximación muy lejana a esa línea preguntando por oficialismo y oposición, porque concretamente del lado de la oposición no solo no están los candidatos, sino que tampoco está claro la etiqueta, y la modalidad en que van a competir, si van a ir todos juntos o separados.

De los candidatos posibles, en esta instancia, se puede medir la intención de voto genérico, pero solo para sacar algunas conclusiones sobre el recorrido que ha tenido el cambio en la intención de voto del electorado, no para inferir o predecir el resultado 2019 porque a un año de las elecciones es una locura hacerlo.

Por otra parte, nosotros siempre reportamos los indecisos, o los que dicen que no saben, que en nuestras últimas mediciones están alrededor del 45%, pero muchas consultoras los eliminan y proyectan las respuestas positivas, por eso plantean escenarios 52% a 49 % en un ballotage, o cosas por el estilo, aun cuando es virtualmente imposible que todo el electorado tenga realmente decidido hoy a quien va a votar llegada esa instancia.

Otra cuestión que se mide, y que creo que es bueno medir, es la imagen, la opinión que la gente tiene respecto de los virtuales candidatos, que es algo interesante porque se puede ver la evolución de la opinión de las personas respecto de los dirigentes políticos, y sirve bastante para ver cómo algunos temas pueden haber afectado o no la opinión del electorado, hacer análisis segmentados, ver donde crece, donde cae. Estas son las cuestiones vinculadas con lo electoral, luego, obviamente están todas las encuestas sobre la aprobación del gobierno y las mediciones usuales de gestión.

¿En relación a estas últimas, entre las que se inscribe la ESPOP, hasta dónde es válido hacer una lectura en términos electorales de temas como el nivel de satisfacción de las personas con la marcha general del país?

 Creo que las lecturas lineales pueden llevar a conclusiones incorrectas, nosotros en la última encuesta encontramos que hay solo un 20% de personas que están satisfechas con el desempeño del gobierno, por ejemplo, es decir que hay un 80% que no lo está, pero cuando preguntamos por quién votaría si las elecciones fueran hoy hay un 29 % que dice que votaría al oficialismo

En relación a las encuesta de satisfacción hay muchas teorías, yo sigo básicamente una que dice que la gente con la información que tiene, y con la percepción que tiene, no importa cual, en general evalúa los gobiernos y trata de ver cuán satisfecha está con la gestión, comparándola de manera muy abstracta -con todos los sesgos de información posible que puede tener una persona- con cómo cree que estaría si otra fuera la situación.

En general en ese lugar está la ventana de oportunidad para que un opositor le pueda ganar a un oficialista, porque si la gente percibe que puede estar más satisfecha con las políticas de otro, lo lógico y racional sería cambiar de gobierno. Pero eso no se puede corroborar hasta la elección, entonces durante 4 años medimos todos los meses para después, en un solo día, ver si eso es cierto o no.

Y en términos de satisfacción, pese a los números tan bajos, ¿se nota una leve mejora?

 Yo entiendo que el gobierno tocó su piso y se estabilizó allí, ya no cede más porque está en su núcleo duro: tocó 20 de satisfacción, 20 y pico de intención de voto, y 30 y pico de aprobación, y algo similar sucedió con el Presidente. Ya está en su coraza, esto es lo menos que tiene, si incluso se llega a derrumbar esto es porque Cambiemos dejará de existir directamente.

¿Frente a ese panorama Vidal continúa siendo una de las mejor evaluadas?

Vidal históricamente ha tenido 10 puntos más que Macri de opinión positiva, y si bien se mantiene por encima de 40 puntos, en relación a los 70 que tenía en 2017, hay una importante caída, aunque al igual que pasaba con Scioli, su imagen es buenísima en relación a la de su gobierno, que es muy mala. Yo creo que en general esto sucede porque el gobernador de la provincia de Buenos Aires, desde el punto de vista del poder es la segunda figura nacional, la segunda persona más poderosa de la Argentina, pero sin embargo no es miembro del gobierno nacional, y de allí deviene el halo de imagen positiva: es una persona poderosa, pero no es responsable de la marcha general de las cosas.

¿Aún con niveles de aprobación bajísimos a que atribuyen la mejora sostenida que se marca en la encuesta en relación al desempeño de la Corte Suprema?

Creo que pasa lo mismo que veíamos con el gobierno: cuando llegás a la base lo único que te queda es caminar hacia arriba. Estaban en 13% de imagen positiva, y hace unos 4 meses vienen levantando 2 puntitos cada mes, pero no lo ligo a ningún factor en especial, creo que son efectos rebote.

Definitivamente en ese, y en la mayor parte de los casos, mes a mes los números no cambian mucho, lo que cambia, y allí creo está nuestro valor agregado es la película, la evolución que no es perceptible mes a mes.

De hecho, cuando voy haciendo el seguimiento de las muestras una de mis preocupaciones es que los valores no sean muy diferentes a los del mes anterior, porque si están muy distorsionados es porque estamos haciendo las cosas mal: La vida pública no cambia de un día para el otro.

¿En relación al escenario electoral que mapa se está configurando?

 Hoy, en principio lo que vemos es un partido de gobierno sólido, que presenta candidatos en todos los distritos, y una oposición fragmentada en varias posiciones. Y la gran incógnita es si la oposición que está frente a Cambiemos podrá coordinar electoralmente, porque si lo hace mi impresión es que puede triunfar. Pero insisto, el gran interrogante es sí es posible que la oposición se coordine electoralmente.

Mientras tanto en ese arco hay varios candidatos, entre los cuales creo que hay cuatro que tienen más chances: Cristina Fernández de Kirchner, Felipe Solá, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. Entre ellos claramente la ex Presidente es la que tiene más caudal electoral, pero no es la que puede coordinar electoralmente.

Entonces, creo que debemos esperar,  y entiendo que cuánto más abajo esté el gobierno más se fragmentará la oposición, porque todos perciben que le pueden ganar, y cuanto mejor esté el gobierno, más probable será que se junten.

Finalmente, en términos de problemas, ¿cuáles son las cosas que más preocupan a los argentinos?

En el sondeo de septiembre – octubre la seguridad sigue siendo el principal problemas que los argentinos destacan (62%), y un 52% lo hizo como primera mención. Este mes, además, la corrupción se ubica en el segundo lugar de los principales problemas (43%), seguido de la Inflación (40%) y la falta de empleo (34%).

Ahora bien, yo entiendo que la seguridad encabeza porque es un tema que quedó como preocupación refleja, la gente tiene miedo para todo, es la gran preocupación que cambió a una generación, y es el primer gran tema, pero su carácter es cultural, mientras que las preocupaciones que van cambiando son las materiales: el desempleo, los salarios, el FMI, el dólar, preocupaciones de tipo económicas, más allá de la cultural de la inseguridad.

Por otra parte, la corrupción se coló al segundo lugar, pero yo creo que fue un tema de agenda, y que va a bajar, porque venimos de meses donde fue el eje de la discusión política: Centeno, De Vido preso, etc, todo el día en todos los medios, pero ahora ya no está tan presente, entonces seguramente bajará. En relación a ese tema creo que lo que sí va a ocurrir es que se va a generar un cambio en la forma de hacer negocios con el Estado, creo que esa va a ser su marca, aunque tampoco sé, si como dijo alguien solo se volverá más sofisticada, o finalmente cederá.

 

 

 

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