Alfredo Santos: “Lo que interesa de los políticos es si hay avances o retrocesos”

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Desde hace diez años Alfredo Santos dirige Punto Doxa, una consultora de comunicación y estudios sociales especializada en análisis cualitativos y cuantitativos.
Su trabajo apunta principalmente a fortalecer las estrategias de campaña y comunicación de gobiernos. Es reconocido en todo el país por el trabajo metodológico que implementa para la comprensión de la opinión pública. Trabajó para numerosos dirigentes del peronismo e instituciones.

En una charla con Comunicación Pública, el sociólogo hizo alusión a la llamada grieta y las dificultades que se encontrarán en el año electoral que comienza.

¿Cómo evalúa el escenario político comunicacional de este tiempo?

Durante los últimos años del kirchnerismo los medios estaban en un enfrentamiento abierto. Como lo dijo Julio Black hacían “periodismo de guerra” por un lado y, del otro, contestaban con “periodismo militante”. En realidad, de lo que se habló es de una comunicación estereotipada de cada uno de los dos espacios. Creo que eso no ayudó para nada en términos de un pensamiento reflexivo sino a una reafirmación de ideas, cada uno hablaba a su público.
Como advertimos en el ballotage, lo que quedó demostrado es que el país está dividido en dos. En ese sentido, creo que esta partición tiene una correspondencia con la política global de dos representaciones del capitalismo, un humanista que apunta a lo nacional y popular y otra de derecha, que nuclea el pensamiento neoliberal y que privilegia un capitalismo más deshumanizante ligado a la rentabilidad. Creo que estas son las dos grandes representaciones y la comunicación acompañó de un modo pueril, porque en realidad no se discutían los puntos centrales de estas dos cosmovisiones.

¿Cuál cree que es el balance de este año y la valoración de la población sobre la actualidad y expectativas de futuro?

Hay dos tipos de discursos, uno es el de la política y otro es sobre lo que le pasa a la gente. En el escenario político, al cual están atentos los medios, ha ganado un espacio dominante el Congreso. Esto lo exhibe el gobierno como un cambio de estilo, aunque en realidad es algo forzado porque al tener minoría necesita de este espacio de diálogo.
El gobierno siguió en campaña durante los primeros meses. Esperaban el triunfo pero no estaban totalmente convencidos, por eso se encontraron con falta de recursos humanos y tuvieron mucha improvisación. No supieron ver el horizonte, la famosa promesa de que en el segundo semestre iba a estar todo bien no sucedió y la impericia continúa.
En la elección presidencial se pusieron muchas expectativas, la gente esperaba del nuevo gobierno aquello que había prometido. Y lo que hubo es otro enfoque ideológico sobre lo público. En un punto pecaron de voluntaristas al pensar que por ser un gobierno que representaba a determinados sectores iban a tener apoyo de los inversores. Su discurso permitía pensar eso pero en realidad la confianza no se deposita en una persona sino en determinadas condiciones económicas. La plata no vino y esto ocasionó una serie de problemas.
La gente hoy está en una situación de anomia política. La mitad de la oposición quedó sin referencia opositora. Y de la mitad que votó al gobierno hay una parte que está decepcionada, pero todavía es muy pronto para quitarle la confianza depositada.

¿Cómo vio el desempeño general de los medios de comunicación?

Hay mucha estimulación informativa, hay una sobreabundancia de información pero de una llamativa homogeneidad. Es decir, vemos muchos canales y portales pero en todos se dice lo mismo. Cambia en el titulado, generando impacto y toma de posición.
La construcción de la subjetividad está en manos de la percepción y la gente está pendiente en las cuestiones de la vida cotidiana. Lo que interesa de los políticos es si hay avances o retrocesos.
En el caso de canales públicos como Encuentro y Paka Paka la gran producción de material existente siguió abasteciendo las emisiones de este año. Hay programas excelentes que no han cambiado. Es una producción previa y no veo una voluntad de mayor producción, se está trabajando con lo que se heredó. En otros casos hay transformaciones, como Canal 7 y Radio nacional. Noto un discurso más atemperado, más tranquilo, marcando estilos.

En un año electoral, ¿cuáles serán los desafíos de las principales campañas?

Para la comunicación oficial es más sencillo. Van a seguir refiriéndose a la vieja herencia, el nuevo estilo, esperar para cambiar el desastre recibido. Van a trabajar sobre esos ejes y en remarcar el cambio de estilos, de negociación y consenso.
La oposición tendrá el problema de la discusión política. Por ejemplo temas cruciales como la distribución de la riqueza, porque en las encuestas hay una fuerte percepción de que este Presidente gobierna para los ricos. Ahora, la pregunta será cómo llevar esta discusión a la vida cotidiana. Es muy difícil porque con la grieta el oficialismo ganó una batalla simbólica. Esto quiere decir que la confrontación, algo central en la política, sea una mala palabra.
La oposición está entrampada por la cuestión de la gobernabilidad y el mito de que solo el peronismo puede gobernar. Parece que tiene que hacer concesiones para Macri, pero lo que tiene que hacer el Presidente es gobernar y en función de eso tendrá la respuesta de la sociedad.

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